El pasado mes de Julio, Sixe Paredes participó en M.I.A.U. Festival, en Fanzara (Castellón). Dentro del marco del festival, que tuvo lugar del 6 al 9 de Julio, los artistas invitados realizaron obras e intervenciones teniendo en cuenta el entorno y el medio ambiente, utilizando asimismo en sus trabajos materiales sostenibles, reciclables y no contaminantes. En esta ocasión, Sixe Paredes creó unas piezas que forman parte de su proyecto “Ofrenda Celeste”.

 


Sixe Paredes ha trabajado desde hace tiempo en la serie “OFRENDA CELESTE” como proyecto dotado de diferentes
instalaciones en los años 2013 y 2014 en el Desierto de Nazca en Perú y actualmente, en su reciente intervención en el 
Museo Inacabado de Arte Urbano (Miau) de Fanzara, provincia de Castellón, España, durante la última edición del Miau
Festival 2017.

En esta serie, en Fanzara, el artista continúa trabajando con ideas y conceptos que le han influenciado y han dado lugar a la
 creación de nuevas instalaciones:

– La forma estética de estas piezas evoca y procede de la idea de ídolos totémicos, influenciado el artista por muchas
culturas prehispánicas del Perú y por otras grandes civilizaciones del mundo antiguo. Estas piezas, son entendidas como
representaciones de ídolos, imágenes de culto que son adorados por la deidad, ser sobrenatural o espíritu que contienen o
representan, con poder sobre un ámbito concreto de la realidad y de nuestro destino. Manifiestan también estas obras, el
totemismo, creencias y manifestaciones espirituales y sociales vinculadas a un tótem, animal, vegetal u objeto inanimado,
que es el principio u origen de un determinado grupo humano o clan, que se cree descendiente del mismo. El artista refleja
con este concepto, la especial relación del ser humano con los animales y plantas, enfatizando una relación con la
Naturaleza y a la vez, un tipo de relación entre personas. Una forma de ver y entender el mundo y de relacionarnos con él.
El tótem protege al individuo o al clan, y el clan o individuo protege al tótem. La idea de protección ya está aquí presente.

– De igual modo, crea estas piezas como objetos rituales con apariencia de bastones de mando o cetros de poder,
utilizados por algunas culturas del mundo y que son símbolos mágicos religiosos de chamanes y personajes de alto rango. El artista trabaja estas piezas asemejándolas a amuletos, que al igual que en el fetichismo, se consideran objetos que poseen 
poderes mágicos o sobrenaturales y que protegen al portador y a las demás personas. La palabra fetiche viene del término
portugués “feitiço” que significa “hechizo”. En este caso, estos “bastones” no se portan, sino que están anclados en la madre
 Tierra, a modo de antenas que conectan con el más allá, simbolizando la conexión de todas las formas de vida.

– Otra referencia también destacable para el artista es, el árbol de la vida, un elemento constante o arquetipo que aparece en las mitologías de todo el mundo desde los comienzos de la historia. El Árbol de la vida es un esquema de la creación,
 simboliza la vida y lo que nos une y asemeja con la Naturaleza. No podemos olvidar que nosotros provenimos de ahí
 también. Todas las especies existentes procedemos de un mismo tronco, de un mismo origen, el artista enlaza esta idea con 
la del tótem, como antepasado u origen común y de este modo, simboliza de nuevo la conexión de todas las formas de vida.

– Un último punto importante para el artista es la ubicación de estas piezas, al igual que la ubicación de los sitios sagrados 
del mundo no se da al azar, sino que las más notables civilizaciones antiguas tuvieron en cuenta dónde se encontraban los
 puntos energéticos de la tierra, también llamados red crística, construyendo en ellos grandes templos que aún perduran en
el tiempo. Hablar de red crística es hacer referencia a una geometría sagrada: triángulos, pentágonos, hexágonos,
dodecaedros y esferas, entre otras figuras geométricas que configuran toda esta red energética. Ya Platón, los Mayas y
 Egipcios, hablaban de este concepto. Y esto también inspira al artista Sixe Paredes para crear estas instalaciones, usando
 estas formas y estructuras geométricas pintadas o modeladas, que constituyen un lenguaje, una manera de recibir y 
transmitir información y energía. La red crística hace referencia a que la Tierra pudiera sonar en una misma frecuencia y
 tomar conciencia de nuestra unidad con la Naturaleza, sonar juntos siendo uno, un ser integral. La conexión de todas las 
formas de vida, al igual que subyace a la idea del Totemismo y del Árbol de la vida.

Todo esto tiene que ver con la geobiología, las energías telúricas y la radiestesia, que es un mundo que apasiona al artista,
y que ya desde la antigüedad era tenido en cuenta a la hora de construir un templo, una casa, resolver problemas de salud,
encontrar agua, así como algunas actividades mágicas. El artista al reflejar estos temas en las obras, habla de nuevo de la 
relación del ser humano, la Tierra y el cosmos. La geobiología recoge conocimientos ancestrales de la sabiduría
tradicional y, junto a recientes investigaciones científicas, centra su interés en las relaciones entre los seres vivos y las
energías que emanan de la Tierra. La radiestesia o rabdomancia se basa en los estímulos eléctricos, magnetismos y
 radiaciones de un cuerpo emisor que pueden ser percibidos y, en ocasiones, manejados por una persona por medio de
artefactos sencillos mantenidos en suspensión inestable como varas, péndulos o horquillas. Estas ideas también están
presentes en estos trabajos del artista, ya que crea las piezas con estas formas, como artefactos comunicadores de su
lenguaje artístico, emisores de un mensaje de unidad entre los seres humanos y el cosmos.

La serie “Ofrenda celeste” está creada por el artista mediante la representación plástica de objetos que tienen que ver con la
protección, el poder y la energía, utilizando materiales primigenios como madera, pintura y cuerda, ubicados en
espacios naturales donde el entorno mismo magnifica la pieza, reconectando de alguna manera el espíritu con la Tierra, a 
modo de neotemplo o centro telúrico, que actúan de catalizadores para la comunicación y conexión universal difundiendo 
un mensaje de unidad entre los seres humanos, las demás especies animales y la madre Tierra o Naturaleza, tantas veces 
representada a lo largo de toda su obra por Sixe Paredes.

Laura García-Borreguero Gómez. Antropóloga Social y Cultural.