Exposición individual
Galerie Le Feuvre
París, Francia
2015

La danza nos ha acompañado desde nuestros orígenes y se ha ido transmutando hasta nuestro presente, con ella infinidad de pueblos del mundo pudieron expresar sus inquietudes más místicas, escondidas en lo más recóndito de nuestro ser, aquellas que no se podían verbalizar sino expresar con gestos o movimientos.

Experiencias plásticas visionarias, unidas entre el cielo y la tierra, que trasmiten un mundo de introspección profundo, y generan una explosión de colores que se funden en diferentes dimensiones, para transportarnos a nuevos universos.

El ritual como conjunción de elementos que ordenan la visión del mundo y del pensamiento, se transforma bajo una nueva mirada contemporánea, para convertirse a su vez en una llave que nos abre la puerta a nuevos paradigmas y dimensiones. Junto al simbolismo, como reflejo del ser humano, que plasma sus vivencias dejando huella y permanencia en códigos perdidos en el tiempo. En busca de un pasado no muy lejano y tan cerca de nosotros mismos, grabado a fuego en nuestro ser más profundo, que de algún modo nunca desapareció, sino que se transmutó a lo largo de nuestra existencia a partir de recuerdos convertidos en actos, tomando formas cotidianas en el día a día sin darnos cuenta, ciegos de ese mundo que va quedando atrás.

Para esta nueva muestra he trabajado estos conceptos y diferentes disciplinas.

En pintura he plasmado la idea de la danza, realizando dos series inspiradas en algunos de los mitos y leyendas más populares de todo el mundo, que son las danzas al agua y al cielo.

En el cielo el hombre pájaro o todos los diferentes conceptos que se mueven con ello, como los seres alados reflejados en infinidad de culturas, algunos destacados como la serpiente emplumada o el gran “Wiracocha”, también los seres que surgían de las profundidades de los mares, lagos o cenotes, seres con cabeza o cuerpo de pez, que salían de sus aguas para danzar o para encantar a los que se acercaban a esos lugares. A destacar un libro sobre estas referencias el cual influenció en mi documentación, “El Pez De Oro” (edición de Helena Usandizaga) para la que tuve el honor de ilustrar la portada, considerado por muchos como la biblia del indigenismo.

Con la abstracción como herramienta para plasmar los estados alterados de consciencia, esos viajes ayudados por las plantas mágicas o plantas maestras que elevan al ser humano y lo hacen reflexionar con lo más profundo de su ser, fusionándolo con todo lo que le rodea, en una explosión de colores y formas lineales y geométricas que se desmaterializan en sus diferentes etapas.

Para la escultura he trabajado con técnicas ancestrales de Perú, en la idea de unir dos mundos para crear piezas que hablen de la tradición y de lo contemporáneo, y en su núcleo, de la unión con el Cosmos y el Universo.

Nasca es un lugar conocido mundialmente por las líneas de Nasca, las cuales en 1994 fueron declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Están compuestas por una infinidad de formas y dibujos que se extienden en miles de kilómetros por toda la pampa en diferentes puntos. Estudiosos de la Unidad Académica de la Universidad de Nasca que investigan y defienden el patrimonio cultural, afirman sin duda alguna, que eran caminos sagrados y no las mal llamadas líneas. Pero también los Nasca fueron grandes ceramistas, con un estilo muy distintivo, rico en colores y de una gran belleza. Desde mi visión, una de las culturas más bellas de todo Perú junto con la cultura “Mochica”.

En mi regreso a esta tierra, tuve la oportunidad de trabajar en el taller del patriarca de la familia Gallegos, con su hijo Zenón Gallegos como mi maestro. Esta familia, con una gran experiencia en la cerámica, inició el renacer de la técnica Nasca desde 1968 hasta la actualidad, investigando y elevando esta técnica milenaria.

Pude retomar mi trabajo después de dos años y seguir aprendiendo la técnica de la cerámica de Nasca, en la cual busco dar una nueva visión contemporánea respetando sus formas primigenias. En esta nueva serie de piezas, las cerámicas son más complejas que las últimas que realicé en Nasca, por ello se puede apreciar su propia evolución.

Otras de las técnicas con las que he trabajado, han sido los telares y los quipus, ya que desde hace unos años he ido desarrollando diferentes piezas entre Perú y Barcelona.

En Perú viajé a San Pedro de Cajas, que es denominada la Capital de la Artesanía Textil, allí trabajé con el maestro Luis Nesquin Pucuhuaranga Espinoza, un artista con una gran tradición en el mundo del tapiz, siendo su especialidad el hiperrealismo, pero dominando otra gran cantidad de técnicas textiles.

Con él realicé diferentes piezas, con tramas de los dos símbolos más repetidos por la Madre Naturaleza, los puntos y las líneas, estos elementos están plasmados en muchos de mis trabajos desde hace años.

En la segunda etapa del proceso, ya en Barcelona, desarrollé el reverso de los tapices hechos en San Pedro de Cajas, a modo de ensamblaje acumulativo. En las composiciones utilicé diferentes materiales: lana de oveja teñida a mano con pigmentos naturales, cuerdas de algodón de diferentes grosores y colores, y listones de madera pintados con diferentes motivos, creando de este modo diferentes texturas y profundidades, las cuales contrastan con su anverso más simbólico.

Los quipus son conocidos sobre todo por su utilidad para la administración en el imperio Inca. Lo utilizaban para la gestión de todos los aspectos económicos y sociales del Imperio. Los quipus eran hechos de cadenas de lana de llama, alpaca o de algodón. La posición de los nudos, así como la cantidad, indicaban los valores numéricos en un sistema decimal. Los colores de la médula, a su vez, indicaban el artículo que se cuenta, y para cada actividad (agricultura, militar, de ingeniería, etc.) hubo una simbología de los colores.

Después de analizar varios centenares de quipus, se ha demostrado que la mayoría de la información sobre los quipus es numérica, pero también hay muchos estudios que hablan de un modo de escritura, sin duda alguna.

En esta serie de quipus realizados en Barcelona, he querido reflejar la belleza de este gran objeto de escritura, bajo una visión contemporánea y revalidando una vez más, un elemento de las grandes culturas originarias de los Andes. En su proceso he utilizado los anudados de los “quipucamayoc” y he incorporado diferentes técnicas como el deshilachado de cuerdas y el elemento de la soga, como referencia a la danza de la soga de la cultura “Mochica”. Otro elemento son las cuentas de madera, que representan un sistema numérico en los que intervienen diferentes colores, formas y símbolos lineales. Todo el quipu se sostiene en una barra de sujeción, esto no era habitual en los quipus originales pero sí en algunas ocasiones se han encontrado algunos quipus suspendidos en una barra de madera, es por ello que utilicé este recurso para mis piezas. Todo el conjunto eleva la tradición a otra nueva dimensión.


DANZA RITUAL – Sixe Paredes from Sixe Paredes on Vimeo.


Danza Ritual
Catálogo de exposición
 disponible aquí 

Capture d’écran 2015-12-29 à 13.27.08
Formato 21 x 26 cm
84 páginas
Tapa dura

Edición Galería LE FEUVRE

ISBN : 978-2-918330-28-8

Inglés, Francés y Español